Diversos estudios atestiguan que la utilización de música en clases de idiomas extranjeros refuerza el aprendizaje del alumnado.

Quizá un ejemplo paradigmático sea la investigación acometida en el curso 2008-2009 a niños de 6º de Primaria en un colegio de la provincia de Huelva. Mediante la escucha de música clásica durante las explicaciones y el estudio de canciones de lengua inglesa, los estudiantes mejoraron significativamente su capacidad de audición, lectura, pronunciación, adquisición de vocabulario y asimilación de estructuras gramaticales.

Los alumnos, que llevaban estudiando inglés desde 1º de Primaria con los mismos profesores, escuchaban música clásica y barroca durante las explicaciones gramaticales y la realización de ejercicios. Además, analizaban y cantaban canciones de lengua inglesa casi a diario. Al término del curso, los investigadores constataron una importante mejoría en competencia lectora y auditiva. Al mismo tiempo, el 96% de los alumnos se manifestó a favor de esta nueva metodología en clase, lo que implica un aumento de la motivación e implicación en clase.

Más recientemente, otro estudio, en este caso con adultos, sumó otro punto para los defensores de utilizar música en la enseñanza de idiomas. Conducido por la psicolingüista Fernanda Ferreira, de la Universidad de Carolina del Sur, el experimento involucró a 66 adultos que se prestaron a aprender húngaro (idioma que todos desconocían) mediante tres vías alternativas. Todos tenían que escuchar una serie de contenidos y luego reproducirlos. La diferencia radicaba en que un tercio de los participantes únicamente tenía que hablar de forma normal lo que escuchara previamente, otro tercio debía hablar también pero con un ritmo candente y un último grupo cantaría lo que oyera. El resultado fue que quienes aprendieron cantando obtuvieron mejores resultados en las pruebas de memorización, seguidos por quienes hablaban con un ritmo determinado. Quienes se limitaban a hablar sin ninguna instrucción, quedaron en último lugar.

Cantar ayuda también, por supuesto, a la hora de mejorar la pronunciación. El prestigioso profesor Jack C. Richards, colaborador entre otras universidades de Cambridge, refiere que “la forma más rápida de enseñar fonética es mediante el uso de canciones”. Y no sólo la fonética, otros autores, como Marilyn Abbott, de la Universidad de Alberta, señalan que la gramática puede verse positivamente reforzada mediante el uso de canciones adecuadas que contengan patrones gramaticales. Estas canciones se convierten, de este modo, en una forma inmejorable de practicar y familiarizarse con estructuras que, de otra forma, pueden resultar complejas y no naturales.